El poeta insomne
Se revuelve entre las mantas.
Su cerebro ya no vive en su cabeza
y sus recuerdos ahora habitan en su pecho.
Un punteo, un garabato, un acorde,
un antónimo anónimo (y esdrújulo).
¡Pero siempre un pasajero!
¡Zarpa! ¿El barco? ¿O es la garra del león?
Aunque la libertad no existe,
pues vivimos encerrados
en la cárcel de nuestra elección.
¡Una elección siempre se toma tarde!
O pronto, o no se toma.
Un pleonásmico epíteto,
un contradictorio oxímoron.
¡Qué pedante!
Un eco, un bumerán,
un billete de ida y vuelta.
Un torrente de inspiración y,
sobre todo, su sequía.
¿Un hombre en la era digital?
¿O un dígito en la era de los hombres?
¡Ja! El poeta insome
Se va a dormir, y con ello,
dejará de ser poeta.
Buenas noches, mundo.
¡Volveré!
Me gusta mucho, poeta insomne. Sobre todo la idea de vivir encerrados en una cárcel a nuestra elección. Te comento por tuenti ^^